Parto después de cesárea; sí se puede

Buenas tardes,

Hace ya casi un año que empecé a escribir en el blog y como os prometí escribir en alguna ocasión sobre la experiencia de un parto, aquí estoy, contándoos el mío propio.

¿Quién iba a decírmelo a mí? Estoy contentísima de poder contároslo porque creo que, la vida, junto con unos profesionales excelentes me han brindado la oportunidad de tener una experiencia inigualable y que yo jamás pensaba que podría tener.

Lo primero porque existen muchos mitos que por un lado me hacían perder la esperanza de que pudiera tener un parto después de una cesárea.

Y lo segundo por mis miedos. Mi miedo al dolor y a la incertidumbre.

Ahora la situación es muy diferente y puedo afirmar rotundamente con un SI enorme. “SI se puede tener un parto después de una cesárea”.

Pregunta a la que he respondido en numerosas ocasiones con poca confianza y muchas dudas durante casi todo el embarazo. Porque al menos a mí me pasa, cuando te lo pregunta tanta gente, empiezas a desconfiar tú misma de lo que crees y empiezan a surgirte dudas. Y eso me pasó a mi.

Por eso tengo que agradecerles a muchas personas haberlo conseguido.

La primera persona a mi ginecólogo el Dr. Tarazaga, que me ha aguantado durante mucho mucho tiempo e incluso en varias consultas, mis lloros por mi miedo y por todas las respuestas de mitos que tuvo que ir desmintiendo y que yo llevaba a su consulta para que siguiera confiando en que sí se puede. Porque gracias a que él hizo una labor excepcional conmigo, conseguimos que yo me concienciara plenamente de que podía tener un parto, (aunque creedme que hasta que no he mirado atrás y he visto que lo he conseguido no he sido plenamente consciente de ello).

Otra de las personas a las que tengo mucho que agradecer es a la matrona Abigail Nuñez de Arenas, que nos atendió durante todo el parto. Durante 13 horas, desde las 8 de la mañana hasta que terminó todo al final de la noche, estuvo ella con su calma y su paciencia infinita. Quien no perdió la esperanza tampoco en ningún momento y nos apoyó durante todo el proceso a pesar de que creedme no era fácil pensar que todo iba a ir rodado pues tardé mucho en empezar a funcionar como yo digo. Gracias Abi.

Y después de nombrar a dos excepcionales profesionales pues agradecer de verdad a mis amigas las que me mandaban mensajes y energía positiva (muy nuestro) para que todo saliera adelante, a mi familia y a Juan porque este embarazo ha sido muy duro, ha habido muchos miedos y situaciones que no nos han dejado disfrutar mucho y siempre han sabido responder.

El domingo 16 de octubre decidí finalmente celebrar mi 29 cumpleaños con mi familia, así que los reuní a casi todos (27 personas y mi barrigón) y preparamos una gran merienda en casa.

Desde las 14:00 de mediodía empecé a tener bastantes contracciones pero la verdad que con toda la preparación y después los invitados en casa no me puse a pensar en ello hasta que se terminó. Momento en el que empecé a mirar un poco si eran contracciones más regulares (que sí lo eran) pero como ya llevaba los 3 días antes con muchísimas contracciones durante varias horas, pues me parecía normal.

Nos pusimos a ver la gala de Operación Triunfo con el reloj pendiente y antes hable con mi ginecólogo para saber cuándo tenía que ir o no al hospital. Empecé a tener contracciones más seguidas y algunas ya empezaban a doler así que me tomé una buscapina para ver si esta vez se pasaban (en el próximo post os hablaré de más cosas, pero me lo mandaron porque tenía el útero irritable y es una forma de calmar las falsas contracciones). Decidimos esperar hasta que acabara la gala para tomar una decisión. Y así fue, no habían parado y era cada vez más fuertes y más seguidas (aunque era un dolor soportable) pero finalmente fuimos al hospital donde me hicieron una monitorización (control de las contracciones y el ritmo cardiaco del bebé) y la matrona de guardia al rato nos comunicó que en esas circunstancias ya no podíamos irnos a casa. Yo ni siquiera sabía si realmente sería el día o no. Después de tantos avisos y después de la amenaza de parto a las 32 semanas, pensaba que podría ser otra vez una falsa alarma o cualquier cosa y que al día siguiente igual nos mandaban a casa.

Parto

A la mañana siguiente recuerdo que sobre las 8 de la mañana vino el Dr. Tarazaga y nos dijo “bueno Patri, hoy sí que das a luz, así que vamos a empezar enseguida”. Y tuvimos la suerte de conocer a Abi que nos la presentó en ese momento y quién sería nuestra matrona.

Yo no daba crédito la verdad… no podía creerlo que después de tanto tiempo de verdad nos quedábamos.

contraccionesEn mi caso tenía buena dinámica de contracciones aunque no me dolían como tal, sino que se siente como un dolor como cuando estás con el periodo, un poco más intenso pero muy soportable, era solo algo molesto por el momento. No había dilatado nada, así que enseguida me pusieron un poquito de oxitocina para ayudar. En mi caso fue todo muy despacio, y las dosis muy muy bajas. Por el tema de la cesárea había que tener mucha paciencia e intentar que fuera entrando en un trabajo de parto más paulatinamente. Así que durante muchas horas estuvimos viendo la tele, escuchando música, hablando con gente con normalidad etc… y no dilataba nada de nada. Así pasaban las horas y Abi iba entrando cada poco tiempo para controlar, ver qué tal estaba, cómo iba de dolores y si había dilatado algo.

Así hasta las 14:00 momento en el que me rompieron La Bolsa. No me dolió nada pero me puse nerviosa. La verdad es que se notó un cambio radical porque enseguida empecé a tener contracciones más fuertes y enseguida empezaron a doler bastante más. Yo quería aguantar lo máximo porque había oído que si te ponen la epidural muy pronto el trabajo de parto se paraliza. Así que tenía bastante miedo a quejarme pero a las 15:30 no pude más y pedí que me la pusieran.

con la epiduralY llegó para mí el momento más duro, la verdad. El momento de ponerme la epidural. Tengo un miedo brutal a las agujas. Soy de las que se desmaya o marea en numerosas ocasiones cuando me ponen inyecciones o me sacan sangre. Y aunque después de dos embarazos lo voy superando poco a poco, siempre me invade el miedo y me pongo a llorar. No puedo controlarlo en ese momento.

Me senté con las piernas cruzadas, y Abi me ayudaba a respirar tranquila, me sujetaba para que relajara los hombros, pero llego el momento de “ahora no te muevas” y lo hice fatal que voy a contaros… fue la verdad. Sentí mucho miedo con el pinchazo, me dio como un calambre y mi cuerpo reaccionó dando un pequeño brinco. Me puse a llorar más aún y pedí perdón porque sabía que lo estaba haciendo fatal, pero de verdad que no pude controlarlo.

De hecho os diré que estoy teniendo hasta un trauma ahora que soy más consciente pensando en la cara que debió poner el anestesista y lo difícil que lo hice… y casi tengo hasta más miedo ahora por si tuviera que repetirlo creo que no podría. Qué mal…

Después de ese primer pinchazo creo que me dieron otro pero ese ya no lo noté y después me colocaron un catéter. Esta anestesia es diferente a la que tuve en la cesárea porque va por goteo y se va controlando la dosis.

Así que el peor momento pasó y doy gracias infinitas a Abi por estar conmigo ahí y a Juan por  ayudarme a estar algo más tranquila y pido perdón mil veces al anestesista por no haber sido lo suficientemente fuerte para hacerlo del todo bien.

Quizás le pase a mucha gente, no lo sé pero yo por ese lado me sentí un poco culpable porque la verdad me pongo en su situación, la de los médicos, la responsabilidad que tienen y algunos como yo poniendo las cosas más difícil si se puede con miedos, lloros… ¡Madre mía!

Después de la anestesia epidural no tuve ni un dolor. Estaba súper tranquila por ese lado pero por otro lado estaba nerviosa por saber que no estaba dilatando.

Tardé muchísimo en empezar a dilatar. Recuerdo que eran como las seis y media de la tarde y estaba quizás de 2 cm más o menos. Cuando lo supe tuve un momento de bajón en el que rompí a llorar y no paraba de decir que lo sentía que yo lo había intentado pero que no sabía que podía hacer más. Habían pasado muchas horas y la verdad sentía como que no avanzaba prácticamente. Os escribi, a algunas de mis amigas y mi prima Katia que estuvisteis pendientes en todo momento y me mandasteis muchísimo ánimo y energía positiva como solemos hacer entre nosotras.

A las siete de la tarde volvió a entrar Abi y me dijo: vamos a intentar cambiar de postura a ver si conseguimos algo. Yo estaba preocupada y le preguntaba siempre que entraba. Me dijo que el médico vendría a las 8 y que valoraría la situación, que estuviera tranquila . Realmente  yo estaba bastante triste porque pensé que nos íbamos a una cesárea. Tanto es así que a mis padres les dije que se fueran a casa porque hasta muy de noche no nacería la niña…

Empecé a sentir un leve dolor en el lado del que me tumbé y pareció como que dilataba algo más rápido así que mantuvimos esa postura hasta que llegó el médico.

Un poco antes de las 8 de la tarde recuerdo que vino y me hizo una exploración. Para mi sorpresa estaba ya de 5 cm. ¡Fenomenal! ¡Esto marcha! Vamos a aguantar un poquito más así en esta postura que parece que funciona. Yo no podía acabar de creérmelo porque todo empezó rapidísimo. A las 8 y media para nuestra gran sorpresa ya nos dijeron que estaba completa (lo que suelen ser 10 cm) y que nos pasaban al paritorio. Yo no podía creérmelo, y Juan casi tampoco se puso corriendo “el uniforme verde” para acompañarme y escribo un mensaje a mi madre para decirle que nos íbamos al paritorio, que ya sí que sí. ¡Menudos nervios! Justo en el último momento recuerdo que empezó a dolerme algo más el lado izquierdo y se lo dije, así que enseguida vino el anestesista y me metió una pequeña dosis directamente en el catéter. Así que volví a no tener nada de dolor. El doctor me explicó cómo íbamos a proceder, me dijo que me harían un pequeño corte (que fue enano), y que utilizaría como ayuda una ventosa para  facilitar el expulsivo y hacerlo lo más rápido posible. Esto es debido a la cesárea anterior, para evitar cualquier contratiempo y fundamentalmente tardar lo menos posible en el expulsivo. Madre mía que nervios pasé, pero estaba feliz porque ¡finalmente iba a intentarlo! Yo estaba con un miedo interno que ni os lo creéis en realidad por la incertidumbre, porque no sabía si me dolería o qué pasaría…

Vinieron a buscarnos enseguida y cuando pasamos por un pasillo había varios empleados que nos iban dando ánimos y nos iban diciendo: ¡ánimo que vais a ampliar la familia! Y algunos aplaudían. Qué momentazo porque osprometo que yo iba tumbada en la camilla pensando: ¿pero esto me lo dicen a mí? En ese momento es cuando te das cuenta de la grandeza de personas a las que ni conoces que realmente se desviven por su trabajo y que intentan ayudarnos lo máximo posible. Yo lo agradezco enormemente porque de alguna manera te sientes muy protegida.

En el paritorio fue todo rapidísimo la verdad. Yo recuerdo estar temblando de nervios… Juan no había entrado aún y casi empezaron a decir que empezamos y yo pregunté donde estaba. Finalmente entró y realmente fueron 4 minutos y 4 empujones de verdad. Abi tenía su mano en mi tripa y cuando tenía una contracción ella me avisaba, yo cogía aire y empujaba. De verdad que no sabía si lo estaba haciendo bien y hasta lo preguntaba. ¡Lo estás haciendo genial! Cogí 3 veces más aire y 3 empujones y ya salió. ¡Ya está aquí! ¡Ya está aquí! ¡Cógela que se me cae! me dijo el médico. ¿Pero cómo la cojo? Me incorporé y la cogí, la terminé de sacar y me la puse encima mío, me ayudó Abi a echarme para atrás con ella y Sofia nació a las 20:55 ¡qué emocionante! No se puede describir ese momento yo rompí a llorar al completo y esta vez sí. ¡Lo había conseguido! ¡Lo habíamos conseguido! Porque sin lugar a dudas sin todos ellos no hubiera sido posible. Gracias a todos los que nos atendieron. Gracias infinitas. Aún se me saltan las lágrimas de pensar en ese momentazo.

Estuve unos minutos con Sofia piel con piel. Llorando como una magdalena y con Juan a nuestro lado. Y no parábamos de darle sus primeros besitos. Al final únicamente me dieron dos puntos (los cuales después ni he sentido apenas) así que en resumen puedo decir que fue un parto excepcional y que pretendo repetir de nuevo más adelante jeje 😊

nacimiento de Sofía

Ahora que miro atrás y pienso todo, me doy cuenta de lo boba que fui, porque tuve mucho miedo y la realidad es que dolores no tuve prácticamente, en todo momento estuve controladísima y el expulsivo fue un momento que jamás voy a olvidar. Desde mi punto de vista todo salió perfecto para mí, de verdad no puedo estar más agradecida a la vida de brindarme esta oportunidad, al Dr. Tarazaga por no haberse decidido a hacer una cesárea cuando la dilatación estaba muy parada y a nuestra matrona Abi Nuñez. Agradezco enormemente que confiaran en nosotras y nos esperaran porque costó mucho llegar, porque fueron muchas horas esperando y donde me invadía la preocupación, pero que sin lugar a dudas mereció la pena.

“No dejéis nunca que os hagan creer que no podéis conseguirlo. Creer en uno mismo es la mejor arma que podemos utilizar para luchar y para conseguir lo que más queremos.Y esa, está en mano de cada uno”. Patricia -Misspatucos

En cuanto a todas las que como yo tuvieron una cesárea en un primer parto, intentar no tener miedo porque se puede. Rotundamente sí se puede tener un parto después de una cesárea.

Gracias a todos por leerme de nuevo 😉

Sofía

Sofía

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2 comentarios en “Parto después de cesárea; sí se puede

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